destrucción de baldosas para la memoria en Neuquén

Se trata de las últimas dos nuevas baldosas, que llevan los nombres de los estudiantes desaparecidos Susana Edith Mujica y Ricardo “Panchito” Raby, colocadas a mediados de abril  de este año en la vereda de la Escuela  San Martín, para recordar la vida y la militancia de estudiantes secundarios víctimas de la última dictadura

En un hecho que se enmarca en un acto cobarde, se demuestra una vez más el grado de intolerancia de sectores de la derecha argentina, que no admiten que se avance en nuestro país con el proceso de Memoria, Verdad y Justicia.

Las baldosas integran un espacio de resguardo de la memoria colectiva, esa que «despierta para herir a los pueblos dormidos que no la dejan vivir libre como el viento», para que fructifique en lucha y testimonio de lo que no debe repetirse en la historia de nuestro país.

Las mismas forman parte de un grupo de cinco placas para la memoria, que se completa con las baldosas que llevan los nombres de Roberto Rigoni, y de los hermanos Enrique y Ricardo Sapag, asesinados durante la dictadura cívico militar.

La colocación de las “Baldosas para la Memoria” es un proyecto que nació hace 10 años impulsado por el diputado nacional Darío Martínez siendo concejal de Neuquén. La propuesta busca señalizar lugares significativos en la vida de las personas de la provincia que fueron detenidas y desaparecidas por la dictadura cívico-militar. Tal como el mismo legislador sostuvo el día de la colocación de las placas «es importante que sepamos todos, que lo que sucedía en Argentina también sucedía en Neuquén, y le sucedía a chicos que iban al colegio». Desde el espacio político sostenemos que romper las baldosas es una forma más de ocultar la historia e impedir que las nuevas generaciones puedan conocer y reflexionar sobre nuestro pasado, para la construcción de un futuro que respete el valor de la vida, la justicia y los derechos humanos.